Huacachina es el oasis más conocido del Perú: una laguna rodeada de palmeras y huarangos en medio de dunas de arena gigantes, a pocos minutos de la ciudad de Ica. Es la parada perfecta en un viaje por la costa sur, entre Paracas y Nazca, sobre todo si te atraen la aventura en el desierto y los atardeceres sobre la arena.
Cómo es el oasis
La laguna nace del agua subterránea que aflora entre las dunas y tiene un tono verde que cambia con la luz del día. A su alrededor creció un pequeño pueblo con un malecón, hoteles, restaurantes y bares. A mediados del siglo XX fue un balneario de moda entre las familias de la costa, atraídas por el clima cálido de todo el año y por la fama medicinal de sus aguas, que en esa época eran ricas en sales y azufre.
Qué hacer en Huacachina
- Tubulares (buggies): recorren las dunas a gran velocidad, con subidas y bajadas que son pura adrenalina.
- Sandboard: se baja por las dunas en tabla, de pie o acostado; no necesitas experiencia y las agencias prestan el equipo.
- Atardecer en las dunas: sube a pie por la arena a última hora de la tarde para ver caer el sol sobre el desierto.
- Paseo en bote por la laguna y caminata por el malecón.
Cuándo ir y consejos
Hace calor y sol casi todo el año. Entre diciembre y marzo, el verano en la costa, la vegetación está más verde y hay más visitantes. Para tu visita:
- Haz los tubulares y el sandboard por la tarde, cuando baja el calor, y quédate al atardecer.
- Lleva bloqueador, gorra, lentes de sol y agua: el reflejo del sol en la arena es intenso.
- Guarda el celular y la cámara en una bolsa cerrada; la arena fina se mete en todo.
- Contrata los tubulares con una empresa formal que dé cinturones de seguridad y casco.